En 2013 Xuban y yo hicimos nuestra primera marcha cicloturista juntos. En esa ocasión participamos en la Miguel Indurain haciendo el recorrido corto (100 km, 1100 m de desnivel). 9 años después nos fuimos a Irun, a por la Juanma Garate. Más kilometraje y más desnivel (150 km, 2600 m +). Pero hay cosas que no cambian: aquella vez se me fue para arriba y esta vez, también.

Perfil de la marcha

Salvamos la ola de calor que estaba pegando fuerte en todo el país. Temperatura entorno a los 20 °C, pero el cielo del Bidasoa anunciaba agua y así fue. Al comienzo de la prueba ligero xirimiri que más tarde se convirtió en lluvia fuerte acompañada de unos rayos que no daban nada de confianza, pero Xuban que lee mucho al de “La meteo que viene” lo tenia claro. “Al principio lluvia, segundo tercio de transición y al final bueno” me dijo, y acertó. Pocas personas hay más optimistas y sonrientes que Xuban.

La salida, con los ciclistas de las escuelas del CC Irunés fue neutralizada hasta llegar al repecho del faro de Higer en Hondarribia. Mucho pinchazo al atravesar el núcleo urbano y de repente nos empezamos a encontrar varios repechos, unos más largos que otros. En el primero, Gurutze, nos comimos un buen látigo y tuvimos que ir cerrando huecos hasta que conseguimos empalmar con los de adelante arriba. De ahí hasta Orio fuimos mas cómodos metidos en un grupo comandado por Zubeldia, Olano o el propio Juanma Garate.

Aproximadamente en el km. 50 llegó la primera dificultad reseñable del día: el alto de Mendizorrotz, la subida a Igeldo desde Orio (6 km, al 5,7%). Aquí cada uno ya fue subiendo a su ritmo y arriba, neutralizaron la prueba. Durante toda la prueba, un coche de la Ertzaintza marcaba el ritmo (esto no hacía que se fuese lento ni mucho menos) y aunque nos tocaba frenar algo más de la cuenta en las bajadas, se agradecía ya que quitaba mucha tensión. Tras cruzar Donosti, vuelta a Irún por el mismo «serrucho» por el que habíamos venido. En los dos últimos repechos empecé a hacer la goma pero conseguí entrar y llegar a Irún con el grupo (alguna audita de una moto hubo jejeje), importante, porque al ser pocos ciclistas era complicado hacer grupos para rodar y compartir el esfuerzo.

En Ibarla, justo antes de Erlaitz, segundo avituallamiento. Aquí ya la gente no esperó y yo hablé con Xuban para que tirase hacia delante ya que venía lo duro y él estaba más fuerte que yo. Salir y patapúm: Erlaitz, 4 km al 11% de pendiente y después 3 km que se agarraban de lo lindo antes de comenzar la bajada hacia Rentería. Pero por si fuera poco, aun nos quedaba otro puerto de entidad, Jaizkibel (8 km al 5,5%). Menudos últimos 50 km en solitario… duros pero disfrutones y con paciencia y cadencia tiramos hasta llegar a Irún.

Fue una mañana de ciclismo bonito, a pesar de la lluvia, caídas y pinchazos y las adversidades que hubo con el recorrido, la organización estuvo de 10, el ambiente muy bueno, recorrido duro y espectacular y con ese buen recuerdo nos quedamos.

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