El día amaneció con nubes y claros en función de donde se pusiera la vista. Sin embargo, la previsión era bastante cambiante y de camino a Valkenburg no me fiaba ni un pelo de las nubes, a pesar de que en ese momento lucía el sol. 30′ después, mientras recorría los 2 km que separaban el parking de la salida, el cielo se puso tuve que parar a ponerme el chubasquero que había cogido. Y quitármelo… 5h después.

De la ruta poco puedo decir salvo que era una ratonera de cruces, con unos paisajes espectaculares y que a pesar de que todo se veía plano ya que no hay apenas cambios en la orografía del terreno, estaba todo plagado de subidas y bajadas, no había metro llano.

De salida, había que quitar el frío, así que desde los primeros muros intenté llevar un ritmo vivo para no pasar mucho frío. La táctica Van der Poel. Y aunque los muros que teníamos que superar eran 15, aquello estaba plagado de repechos.

Tras el primer avituallamiento, el cielo abrió un rato y subió la temperatura, cosa que se agradeció. Ahí pude rodar durante 40 – 50 km con un grupo de chicos holandeses que iban a buen ritmo. Charlamos un rato e incluso nos íbamos a tomar cervezas juntos tras la prueba, luego los perdí de vista y ya no nos volvimos a ver.

Al paso por el segundo avituallamiento (km 87), la cosa empeoró, como si fuese un aviso de lo que se venía, nevó durante 5 minutos. Salimos y nos quedaban 6 muros, los más duros. Entre ellos el Kruisberg y el Eyerbosweg con rampas del 15,5 y del 17% respectivamente.

Pero lo más duro estaba por venir. Al salir a los páramos, se iba viendo cómo entraban nubes que iban descargando y a falta de 30 km se puso la cosa cruda. Comenzó un viento – de cara, como no – muy fuerte y se puso a nevar. Ahí ya no quedaba otra que tirar para delante y pasar el Keutenberg, que empieza con unas rampas de nada más y nada menos que el 22% y los 10 km hasta la base del Cauberg.

Una vez en el Cauberg había que dejarse todo lo que había en las piernas para terminar la clásica de la cerveza. Lugar mítico del ciclismo. Y que largos se hacen los 2 km que hay hasta la meta, normal que esa recta deje finales de infarto en las pruebas de los profesionales. Y así, tras 5 horas satisfecho con el paso por las Ardenas.

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