Hoy es 23 de abril, el del Día del Libro. Por lo tanto, no hay mejor que excusa que este día para hablar sobre libros y cómo no, mis favoritos son los libros de montaña. Creo que lo que más me gusta de estos libros es lo inspiradores que son. Por un lado, te llenan de ganas y energía para ir a las montañas y seguir conociendo y alimentándonos de la naturaleza que nos rodea y las experiencias vividas y por otro lado, nos transportan a esas montañas tan altas, espectaculares e inaccesibles para la mayoría de los mortales. Nos hacen soñar y eso es lo que más mola.

También nos enseñan diferentes estilos a la hora de afrontar las escaladas, muestran diferentes visiones sobre el montañismo, la sociedad y revelan cómo se manifiestan las diferentes personalidades y actitudes cuando se tienen que tomar decisiones o cómo se afrontan las situaciones que tanto la vida como las montañas nos proponen. Así que, también, nos hacen pensar.

Así pues vamos con una pequeña recopilación de libros que tienen un poquito de todo esto:

Ellas también escriben

La montaña también es un territorio de mujeres, no podría ser de otra manera. Ellas han hecho grandes hazañas superando todas las dificultades. Rebeldes, intrépidas, valientes, creativas, únicas no sólo superaron ochomiles y duras escaladas sino también aquellas dificultades impuestas por la sociedad. Obviamente, también son buenas escribiendo.

Bájame una estrella de Miriam García Pascual. Mucho más que un libro de montañas y escalada, es un canto a la libertad, de una mujer que sabe el camino que quiere seguir y lo que esto representa: «En algún momento elegí y ya no tiene remedio, no tiene sentido mirar hacia atrás o hacia adelante, pensar que hubiera sido; el ayer no existe y el mañana está muy lejos. Elegí la libertad como compañera de viaje y ella no sabe de ternura y soledad».

Cuerdas rebeldes, retratos de mujeres alpinistas. Arantza López Marugán. La rebelión y la desobediencia, la búsqueda de la autonomía, y, finalmente, la más pura y sincera necesidad de la aventura de las mujeres, que desafiaron las leyes de sus tiempos y sociedades para abrirse camino en las montañas del mundo.

La historia de Wanda Rutkiewicz. Anna Kamińska, nos cuenta la historia de la mejor alpinista polaca de la historia. Escaló 9 de las 14 montañas más altas. Cuando no se sentía valorada hacía todo lo posible para demostrar que era la mejor, Wanda solía repetir que para ella eso era como gasolina para vivir. «Moriré en la montaña», decía . Y mantuvo su palabra. Murió en el Kangchenjunga, en el Himalaya. Nadie presenció su muerte, ni se oyeron sus últimas palabras y nadie encontró su cuerpo.

No te haré esperar de Nives Meroi. Una de las grandes alpinistas que escaló los 14 ochomiles junto a su pareja, Romano Benet, cuenta una historia épica, pero no sólo de alpinismo, sino sobre todo de amor y de crecimiento interior desarrollada entorno al Kangchenjunga.

Free climber. Una vida en el mundo vertical, la biografía de Lynn Hill. La mujer que en 1994 realizó con éxito una escalada que nadie –hombre ni mujer– había conseguido hasta el momento: la primera ascensión en libre de la Nose, la vía clásica en la monumental pared de granito de El Capitán. Lynn escaló sus 900 metros de roca vertical sin hacer uso de la escalada artificial en ningún largo, y todo en… ¡menos de 23 horas! En este libro Lynn relata su famosa ascensión y nos desvela cómo logró la fuerza y el coraje que le permitieron superar esta y otras muchas situaciones extremas en su vida.

Los clásicos

En esta lista no podrían faltar los libros de los pioneros, libros que han inspirado a generaciones y generaciones, indudablemente me dejaré alguno pero aquí van algunos de ellos:

Conquistadores de lo inútil. Lionel Terray. Un alpinista, calificado por Messner como “una de las figuras más sobresalientes de la historia del alpinismo”, contando su experiencia con los pies en la tierra. Tal vez el más vendido y más leído de todos los tiempos; un libro imprescindible para quienes además de subir montañas les gusta soñar con ellas.

Annapurna, primer ochomil. Maurice Herzog. En 1950, Herzog y Lachenal ascendieron por primera vez el Annapurna, siendo los primeros en coronar una montaña de más de 8000 metros. Un hecho histórico, no exento auténticas aventuras, de gran compromiso y exposición culminado con un trágico descenso aunque por suerte, sin víctimas mortales.

K2, el nudo infinito. Kurt Diemberger. Una bella narración de una historia de fascinación por una montaña, el K2. Tras varios intentos fallidos, en el 86, el propio Diemberger y Julie Tullis alcanzan la cima, pero una serie de catastróficas decisiones tomadas en la montaña atrapa a 7 personas a más de 8000 metros durante varios días. Un trágico descenso del que sólo dos personas – Diemberger y Willy Bauer – consiguen llegar al campo base.

Mi mundo vertical. Jerzy Kukuczka. El libro del tipo que rivalizó por Messner en la carrera de los 14 ochomiles, 14 montañas que ascendió en 8 años. Un texto redactado en forma de recuerdos, en ocasiones muy personales. Kukczka transmite de forma muy sincera sus sentimientos en los momentos más difíciles de su carrera, retrata a sus amigos –algunos de ellos himalayistas de renombre, como Voytek Kurtyka, Krzysztof Wielicki o Wanda Rutkiewicz–, y hace gala de un admirable sentido del humor al hablar de la cruda realidad sociopolítica que le rodeaba.

Montañas de una vida. Walter Bonatti. Una autobiografía llena de tensión en la que se narran ascensiones formidables, adelantadas a su tiempo, y dramáticas experiencias humanas. La primera ascensión a la pared este del Gran Capucin, la dramática expedición italiana al K2, el Pilar del Dru, el Gasherbrum IV, la solitaria invernal a la cara norte del Cervino… De repente, un joven Bonatti en la cima de la gloria, decide abandonar el alpinismo y dedicarse a la exploración y a la aventura en las regiones mas salvajes del mundo, como periodista.

Estrellas y borrascas. Gaston Rebuffat. Rememora la ascensión de las seis caras norte más famosas de los Alpes: el Dru, Grandes Jorasses, Eiger, Cervino, Piz Badile y de la Cima Grande di Lavaredo. Una aventura profundamente humana, pues según Rébuffat la alta montaña es ante todo un asunto de amistad, tanto entre quienes que la escalan, como entre éstas y las cimas que pretenden ascender.

Mal de altura. Jon Krakauer. Un libro que, a través de la tragedia del Everest en 1996, hace ver «la otra» versión del himalayismo moderno, más comercial, menos romántico y más plural – tanto para lo bueno y para lo malo -. Capaz de generar una reflexión sobre lo que se quiere y lo que no en las montañas.

Tocando el vacío. Joe Simpson. Una historia que va mucho más allá de lo que sucedió en el ascenso al Siula Grande para adentrarse en terrenos comprometidos en los que aparecen el valor de la amistad, la propia supervivencia y el lugar en el que se cruzan algunos límites buscando la propia salvación.

Estrellas en el Annapurna. Simone Moro. El célebre alpinista italiano cuenta las peripecias de una dura expedición a la cara sur del Annapurna. Una avalancha barre a Sobolev, Brukeev y Simone Moro. Sólo el italiano sobrevive tras 800 m de caída y su relato, directo relata el frío y el cansancio, la soledad y la desesperación, el miedo a la muerte y la alegría de sentirse vivo… Un homenaje a su amor por la montaña y al recuerdo imborrable de un amigo – Brukeev – que permanecerá siempre vivo en su corazón.

El primero de la cuerda. Roger Frison-Roche. Una historia que habla de la pasión por las cumbres y la solidaridad en la montaña. Un interesante retrato el que se hace de la sociedad que vive en la montaña en 1920 y, sobre todo, de la montaña, en una época en la que todo está por descubrir y quedan muchos mitos y tabúes por romper.

Una pareja imprescindible: Iñaki Ochoa de Olza y Jorge Egocheaga

Dos tipos especiales, con una forma de vivir – en la montaña, como fuera de ellas – que se sale de la norma dentro de nuestra sociedad. Se podría decir que “Dios los cría y ellos se juntan”. Dos libros con grandes dosis de crítica hacia la manera de vivir en la sociedad actual y dos libros con una misma forma de entender y vivir la montaña: con la sencillez y la honestidad por bandera. Quizás vivir sea esto y Bajo los cielos de Asia además, destinan sus fondos a las gentes del valle del Makalu: las ganancias que se recauden gracias a la venta del libro de Jorge irán destinadas a la creación de becas de ayuda a la educación para niños sin recursos, mientras que la Fundación SOS Himalaya trata de reformar un hospital para atender a las gentes de esos remotos valles.

La velocidad de Ueli Steck

Speed, 8000 + y El siguiente paso – que vio la luz una vez fallecido Steck – son los tres libros de “the Swiss Machine”. Un escalador con una forma de entender la escalada muy personal: metódico y veloz. Los récords de velocidad de la trilogía de las tres grandes caras norte de los Alpes (Eiger, Grandes Jorasses y Cervino) en ascensiones rápidas – en total 7 horas y 4 minutos – fueron uno de sus grandes logros, al igual que su proyecto de completar la ascensión de los 82 cuatromiles de los Alpes en 62 días. Después, llevó todo lo aprendido en los Alpes a las montañas más altas del mundo como demuestran sus ascensiones en estilo alpino y en solitario al Annapurna y al Sisha Pangma. Siempre listo para actuar, acompañó hasta los últimos momentos a Iñaki Ochoa de Olza en el agónico rescate del alpinista navarro.

Los escaladores americanos: Tommy Caldwell y Alex Honnold

Dos de los grandes de Yosemite. Allí, Caldwell ha liberado 5 vías en el Capitán: Lurking FearDihedral WallWest Buttress y Magic Mushroom y la más reciente, The Dawn Wall – el “big wall” más duro del mundo. Push cuenta en gran parte el camino recorrido por Caldwell para liberar la Dawn Wall, así como otros sucesos importantes de su vida como el rapto en Kirguistán, la travesía del Fitz Roy junto a Alex Honnold o la vida junto a su familia.

Por su parte, Honnold es conocido por sus escaladas en solo integral: Astroman, Rostrum, el Half Dome, Moonlight buttress, Cosmic debris, Sendero Luminoso y cómo no, la Freerider en El Capitán. En Solo en la pared, se entrelaza el relato detallado y minucioso de sus escaladas con pasajes que invitan a la reflexión – sobre temas diversos como, por ejemplo, la problemática medioambiental – y arrojan luz sobre cómo funcionan los mecanismos internos de su mente.

Kilian Jornet, el todoterreno

No podía faltar uno de los montañeros más versátiles que hemos conocido. Capaz de correr y ganar KV, maratones y ultras. Capaz de establecer récords espectaculares volando por las aristas y crestas del Cervino y otras montañas en su proyecto “Summits of my life” o atreverse a medirse con el Everest (a pesar de las dudas sobre su cumbre). En sus libros Correr o Morir, La frontera invisible y Nada es imposible Kilian nos muestra dos facetas de su persona. Una de ellas, quizás la más conocida es la del atleta cuidadoso, al que le gusta conocer la naturaleza, el entrenamiento, los límites del cuerpo pero que cuando se pone en modo competición es capaz de dar 200%. Por otro lado nos habla, con gran sensibilidad, de sus sentimientos, sus sueños, su personaje, en definitiva de lo que le hace humano.

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